Libertad individual vs. interés colectivo

Jaime Raúl Molina
Publicado en Diario La Prensa (Panamá), 15 de septiembre de 2003.La mayoría de las personas están de acuerdo en que para vivir pacíficamente en sociedad, es necesario tener ciertas reglas. Es decir, la libertad individual debe limitarse hasta cierto punto. Esto no está en discusión. Pero, ¿cómo determinamos cuáles limitaciones a la libertad individual son necesarias para la convivencia pacífica, y cuáles constituyen un abuso de poder?

Una opción es decir que una ley es buena si hace primar el interés general sobre el particular. Pero, ¿Qué es el interés general? ¿Hay acaso un interés del colectivo como tal? Los colectivos no piensan, no razonan, no comen, no sudan, no hacen el amor, y no tienen voluntad. Son los individuos quienes hacen todo lo anterior. El llamado colectivo no es sino el resultado de las decisiones y las acciones de los individuos.

Dado que obviamente cada individuo es distinto a los demás, no hay tal cosa como el interés de todos. Entonces, necesariamente el interés general es el interés de algunos, no de todos. Ese conjunto llamado “algunos” puede ser una mayoría o una minoría, pero nunca equivale a “todos”. Esto hay que tenerlo claro.

Pues bien. En democracia se considera que el interés de la mayoría es el que debe primar siempre. Pero, la sola circunstancia de que una posición sea mantenida por la mayoría, ¿la convierte en la posición justa? La mayoría de la gente en Alemania durante la década de 1930 consideraba justo segregar a todos los individuos no arios. ¿Eso hace justos los ghettos? Por ello es que Benjamín Franklin decía que la democracia consiste en 2 lobos y 1 oveja votando para decidir qué cenar. ¿Debe la oveja obedecer sumisa la decisión mayoritaria en tal caso?

Vemos entonces que lo del interés de la mayoría no es el santo grial de la diferenciación entre las restricciones necesarias y las abusivas. Lo único que puede servirnos para diferenciar las restricciones justas de las injustas, es la regla consistente en que sólo es legítimo restringir la libertad de un individuo cuando esto es necesario para garantizar a los otros individuos el mismo grado de libertad. Así, se limita la libertad de Juan a construir bombas nucleares en su casa porque pone en extraordinario peligro la vida y la libertad de Pedro, su vecino. No por ningún bienestar del colectivo, pues como sabemos, el concepto de interés del colectivo también se presta para prohibir a Juan que éste pinte cuerpos desnudos en un lienzo, aduciendo la protección de una hipotética moral colectiva, aunque con su pintura Juan no perjudique la libertad de nadie en particular.

Toda ley que no cumpla con el criterio anterior, es ilegítima y abusiva. Cuando el legislador le dice a usted que no puede hacer tal o cual cosa en su propia casa o su oficina, porque supuestamente afecta el interés social, en realidad es porque él tiene un interés particular en prohibirle a usted la actividad en cuestión. Hay que tener presente que los burócratas tienen una tendencia grande a acumular bienes públicos. Porque en la medida en que controlan bienes públicos, controlan también quién tiene acceso y quién no tiene acceso a esos bienes públicos. Y dado que controlan esto, están en posición de vender favores a cambio del acceso a los dichos bienes públicos. Allí es donde surge la coima, el tráfico de influencias y otras formas de corrupción.

Además, la ley debe ser de aplicación neutra. Es decir, no debe buscar el beneficio de unos en detrimento de otros, sino que debe ser de igual aplicación para todas las personas, sin distinciones de clase social, económica, política, religiosa, edad, raza o sexo. Desde que la ley entra en tales tipos de diferenciaciones, se está vedando inmediatamente la libertad de aquellos a quienes se pretende cargar con las restricciones, porque lo que se busca con ello es que otro pague la cuenta. Ejemplo, los subsidios, los privilegios, los fueros y las vacas sagradas de toda clase.

¿La solución? No otorgar monopolios de poder a los políticos. No darles la discreción de decidir por nosotros lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer con nuestras vidas y nuestras propiedades. Pero para esto debemos también entender que nuestros problemas debemos resolverlos nosotros mismos, y no pretender que el gobierno nos resuelva. Porque es precisamente con la excusa de resolver los problemas del pueblo, que estos señores se arrogan el poder de decidir por nosotros, y de eso ya conocemos los resultados.

La libertad individual implica responsabilidad individual. No es dable exigirle a otro que se encargue de suplir nuestras necesidades a su propio costo, y a la vez pretender ser libres. El que paga la cuenta decide qué se come, cómo y cuándo. Por mi parte, yo decidí hace tiempo, y prefiero mi libertad a toda costa. Usted también debe elegir. Pero si escoge esperar que el Estado o los políticos le ‘resuelvan’, entonces después no se queje de los abusos que éstos cometan en su contra.

Explore posts in the same categories: Colectivismo, Individualismo, Libertad individual, Política

One Comment on “Libertad individual vs. interés colectivo”

  1. Clara Says:

    soy estudiante de 7o semestre en educación básica, estoy con niños de 3er años de entre 8 y 9 años de edad, mi tema a desarrollar con ellos es éste, convivencia y libertad, ¿que opina acerca de que se trabaje este tema con los niños? ¿que argumento me puede dar para sustentar el trabajo o cambiarlo en dado caso? ¿usted podria aconsejarme alguna actividad a realizar con ellos?. gracias


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: