Código de Trabajo: enemigo de los trabajadores

Jaime Raúl Molina
Publicado en Revista AGENDA, febrero de 2005.Aunque popularmente se asocia con protección del trabajador frente al empleador, el Código de Trabajo en realidad es una traba para la contratación laboral, y para el mejoramiento de las condiciones de trabajo en general.

El Código de Trabajo es un conjunto de normas que no pueden excluirse de una contratación laboral. Ni siquiera si el trabajador está dispuesto a aceptar condiciones distintas de las establecidas en el Código de Trabajo. En definitiva, esto violenta la libertad de contratación del mismo trabajador, y por tanto lo reduce en si dignidad humana. Con la excusa de que el trabajador es una parte débil en la transacción, se le desconoce su facultad de decidir por sí mismo lo que más le conviene. Se le trata como al niño inmaduro a quien no se le permite elegir porque aún no sabe realmente lo que es mejor para él. La diferencia radica en que acá hablamos de personas adultas en pleno goce de sus facultades mentales.

Salario mínimo

La idea del salario mínimo impuesto por ley es supuestamente proteger a las personas que necesitan obtener un empleo, para que se les pague una remuneración que les permita un nivel de vida que el legislador ha considerado que debe ser el mínimo para todo trabajador.

Si el salario mínimo legal es, por ejemplo, doscientos cincuenta balboas por mes, y una persona considera que nadie le pagará esa suma, como es el caso general de las personas con bajo grado de escolaridad como sexto grado de primaria, tal persona podrá estar dispuesta a trabajar por menos, digamos que ciento cincuenta balboas por mes. No obstante, ya la ley le prohíbe de antemano trabajar por ese monto.

¿Quién sale perjudicado entonces? El empresario sigue teniendo su empresa, aunque se vea privado de contratar a quien quería contratar. El pobre hombre o la mujer que necesita el trabajo, en cambio, se ven impedidos de ganarse honradamente su pan. En lugar de ciento cincuenta balboas, ahora están condenados a mantenerse sin empleo, y por tanto, sin paga, como si cero fuese mejor que ciento cincuenta.

En la práctica, entonces, el salario mínimo legal se constituye en una barrera de entrada a los que no tienen empleos, especialmente a personas con baja escolaridad a quienes resulta muy difícil encontrar alguien que esté dispuesto a pagarles el salario mínimo legal.

Lo que permite que se pague buen salario a un trabajador no es una ley, sino la productividad. Económicamente, la productividad aumenta en la medida en que se invierte en medios de producción más efectivos. Desde los inicios de la Revolución Industrial, las condiciones de trabajo y los salarios han ido mejorando, pero no por que se hayan aprobado legislaciones como el Código de Trabajo, sino por el aumento continuo de la productividad y de la riqueza general de las sociedades.

Rigidez laboral

Otro aspecto que supuestamente se establece para proteger al trabajador, es la estabilidad laboral. La idea es que si se impide o dificulta sustancialmente al empresario despedir al trabajador por el motivo que sea, mantendrá al dicho trabajador en su empresa y la familia de éste no se verá afectada. Según esta idea, estabilidad equivale a bienestar del trabajador.

Lo que no se ve es que el empresario conoce el Código de Trabajo, y sabe que despedir a un trabajador le puede costar muchísimo dinero a su empresa. Por tal razón, antes de contratar a alguien se lo piensa muy, pero muy bien.

En primer lugar, entonces, el empresario no contrata tan rápidamente, sino que se ve obligado a incurrir en un largo y costoso proceso de selección de personal, previo a la contratación. Y lo hace precisamente para evitarse el dolor de cabeza que resulta tener que despedir a un trabajador. Como puede esperarse, aquí también salen perdiendo los trabajadores no calificados, además de las personas jóvenes que están iniciando su edad productiva. Esta es una razón por la cual a los jóvenes les resulta tan difícil obtener su primer empleo.

Prestaciones económicas forzadas

Otro sobrecosto lo constituyen las prestaciones económicas que impone el Código de Trabajo. XIII Mes, Prima de Antigüedad, Indemnización por despido, además de otras, son condiciones de trabajo que por ley están incluidas en cada contrato de trabajo. Como toda prestación, tales condiciones tienen costos que encarecen la contratación. Dado que obviamente el empresario sólo asumirá costos menores que los ingresos que le genere una contratación de personal, todas estas prestaciones en realidad las paga deduciendo sus costos del salario que de otro modo estaría dispuesto a pagar al trabajador. Esto es, si calcula que puede pagar en total B/ 500 a un trabajador X, pero ya de antemano tiene que gastar en las mencionadas y otras prestaciones económicas, además de las prestaciones de la CSS, en realidad podrá pagar menos de B/ 300 a ese trabajador.

Debe quedar claro que toda prestación en realidad la paga el mismo trabajador, no el empleador. El empleador por necesidad sólo puede pagar al trabajador en función de lo que éste genera en la empresa.

Paternalismo

Pero los problemas que ha traído el Código de Trabajo no han sido sólo de carácter económico. Hay un problema moral también. El Código de Trabajo es una norma inspirada en un discurso de lucha de clases, y como tal, pretende hacer que una clase pague a otra sus necesidades, por la fuerza.

Como hemos visto, económicamente esto es contraproducente, porque en realidad el empresario se ve obligado a deducir las prestaciones del monto de salario que de otro modo estaría dispuesto a pagar al trabajador contratado. Sin embargo, crea en las mentes de las personas la idea de que uno puede estar legitimado en forzar por legislación a que otro le pague sus necesidades. “Comerás con el sudor de la frente ajena”, es el lema implícito en la legislación de clase, como lo es el Código de Trabajo. Cuando en una sociedad es aceptado de manera generalizada, que uno tiene derecho a forzar a los demás a que le paguen a uno el pan, estamos frente a un inequívoco síntoma de decadencia moral, como la que terminó acabando con Roma. Porque como decía Herbert Spencer, el resultado de pretender proteger a las personas de la tontería, es que el mundo se llena de tontos.

Genera desempleo

Por lo arriba visto, el Código de Trabajo, lejos de proteger a los trabajadores, trae como consecuencia desempleo masivo, inflexibilidad para que los trabajadores y los empresarios pacten libremente las condiciones que deseen acordar, y salarios menores a los que serían posibles de otra manera.

El Código de Trabajo es una de las principales trabas para que Panamá tenga una economía libre y próspera. Debe entenderse que la riqueza no se puede legislar, sino que hay que producirla. Y las condiciones para la riqueza no están en castigar a quienes la producen imponiéndoles costos adicionales. Lo que se necesita es libertad de contratación, y que cada quien pacte lo que esté dispuesto a aceptar. La libertad de contratación es el único sistema que reconoce la dignidad del individuo, y su derecho a la autodeterminación sin paternalismos humillantes.

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