Prohibido promover los valores tradicionales

Bueno, en realidad se trata por ahora de una demanda solamente. En California un hombre casado aplicó a una agencia de emparejamiento (dating service) que opera en Internet. La agencia lo rechazó basado en que el aplicante admitió estar casado, y las reglas de la agencia son estrictas en que cualquier aplicante debe ser soltero, viudo o divorciado. Este caballero en particular está legalmente separado, y en trámites de divorcio, pero las reglas de la agencia son claras en que la persona debe estar legalmente divorciada para poder aplicar, es decir, la separación no es suficiente. (Ver Fuente)El hombre, ofendido, ha decidido demandar a la agencia en cuestión, porque se considera que lo han discriminado injustamente.

Varias son mis observaciones en torno a esto:

1. Normalmente una empresa no establece sus reglas de admisión de clientela en función de criterios arbitrarios. La razón es sencilla: la empresa quiere (en principio) maximizar su base de clientes, y una vez que tiene una clientela leal, quiere mantener esa lealtad de esos clientes. En este caso, efectivamente, la empresa señala que ha llegado a esta regla en particular, luego de numerosos estudios de mercado (encuestas, focus groups) en que ha determinado que la mayoría de sus clientes actuales y potenciales prefiere que cualquier prospecto de pareja sea legalmente soltero (no casado, viudo o divorciado), lo cual de todas maneras a mí me hubiera parecido que es obvio, pues la mayoría de las personas aún tiene valores y no quieren saberse destructoras de matrimonios.

2. Aún si fuera el caso que la regla ha sido dispuesta por mero capricho del propietario, el derecho de propiedad garantiza precisamente que cada persona puede hacer con su propiedad lo que mejor le parezca, con la única limitación de que no podrá hacer con su propiedad nada que perjudique directamente algún derecho de terceras personas.

3. No hay obligación legal ni moral de parte de una persona, de proveerle un servicio específico a otra. Si yo abro una taberna y decido que sólo pueden entrar hombres que sean criadores de perros, es mi decisión única y nadie tiene derecho a imponerme que tenga yo que aceptar a mujeres o a hombres que no sean criadores de perros, en la taberna.

4. Cuando el Estado dicta qué criterios son válidos para que las personas discriminen con su propiedad, entonces no hay manera de que un grupo de personas con intereses en común entre ellos, pero distintivos respecto del resto de la gente, pueda formar una asociación exclusiva para la prosecución de sus intereses y fines particulares. Un grupo de cazadores no puede formar una asociación de cazadores y establecer en sus estatutos, que para ser miembro se requiere ser cazador y no oponerse a la posesión de armas de fuego por los particulares. Porque en nombre de la igualdad, todos tenemos por fuerza que ser iguales en todo y no podemos tener intereses particulares y disímiles. "No a la individualidad, sí a la homogenización de las masas", es la consigna que subyace a esta corriente.

5. La excusa favorita de los que quieren quitarle a las personas el derecho a discriminar, es que una empresa “abierta al público en general” no puede discriminar sino únicamente por aquellos criterios que el consejo de sabios permite. Así, han ido prohibiendo a los empresarios discriminar, primero con el color de piel, luego con base en religión, y por ahí se han ido. Ahora no puede un dueño de una empresa (taberna, restaurante, agencia de emparejamiento) decidir que llevará su negocio de acuerdo a sus propios valores. Es decir, si es una persona que no aprueba (por razones religiosas o las que sea) la homosexualidad, aún así no puede restringir el acceso y decidir que entre su clientela no habrá homosexuales.

Pero lo cierto es que si yo abro mi propiedad y permito la entrada de personas a ella, es por decisión mía. El hecho que la invitación sea hecha “al público en general”, no me impide hacer excepciones a esa invitación general. El derecho de propiedad no se merma en lo absoluto por el mero hecho que yo haga una invitación abierta, o que exista una habitualidad en el tiempo en que yo haya estado permitiendo el acceso abierto y general de personas a mi propiedad. Si el día de mañana decido cerrar mi propiedad y no permitir la entrada a ninguna persona, estoy plenamente legitimado. Y si en lugar de hacer extensiva a todo el mundo esa prohibición de entrar a mi propiedad, la hago sólo respecto de ciertas personas, ya sea con nombre y apellido o en función de características determinadas (las que sean, sólo yo determino quién entra y quién no, y por más arbitrarios que sean los criterios, mi propiedad es sólo mía), igualmente sigo siendo yo el titular de la propiedad.

6. La tendencia arriba indicada, por la cual cada vez se va extendiendo el egalitarismo que nos obliga a todos a asociarnos con todos, impidiéndonos discriminar de acuerdo a los criterios que cada persona tenga, implica que vivimos un proceso lento pero firme, en que a las personas se les prohíbe tener y practicar sus propios valores religiosos y morales. La moralidad ya deja de ser algo personal, de libre elección de cada uno. Ahora la moral pasa a ser colectivizada, y sólo el Estado puede decidir qué sistemas de valores morales pueden las personas promover dentro y con su propiedad.

7. Cuando dos o más personas se asocian voluntariamente, porque consideran que tienen intereses en común, necesariamente implica ello que esas personas todas se asocian porque sacarán un provecho (ex ante) de dicha asociación. Un varón y una mujer se unen en matrimonio, dos personas forman como socios una empresa, varias decenas forman un club de tiro, por ejemplo, para beneficio mutuo de todos ellos. Si en algún caso una de las personas considera que no se va a beneficiar de la asociación que le están proponiendo, esa persona es libre de decir “no, gracias”, y no tiene que asociarse con quien no quiere asociarse. Igualmente, si decide asociarse pero ex post encuentra que su expectativa no fue satisfecha, o que sí lo fue pero con el paso del tiempo la asociación ha dejado de ser provechosa para ella, pues también puede libremente salirse de la asociación en cuestión. La idea de la asociación es cooperación y beneficio mutuo, no implica sacrificio de solamente una parte para beneficio de otro u otros.

Observación: Lamentablemente, el proceso de estatización es continuo, no descansa. El Estado se va metiendo cada vez en más asuntos, y gradualmente va uno llegado al destino totalitario de 1984. No es casual que haya hoy tanta gente que se sienta con derecho a exigir que otros los admitan en su propiedad, aún cuando el dueño desapruebe la conducta del reclamante. Es la mentalidad del Hombre Masa.

Explore posts in the same categories: Egalitarismo, Libertad individual, Valores morales

One Comment on “Prohibido promover los valores tradicionales”


  1. Recuerdo un episodio que leí hace años en un libro sobre el victimismo en EU.En una escuela se
    organizó un concurso de oratoria.
    Los padres de una alumna muda
    exigieron que su hija participara,
    y que no fuera discriminada.No
    recuerdo bien si simplemente la
    muda dió su discurso por señas o si
    se tuvo que buscar para jurados
    personas que comprendieran el lenguaje de señas.Qué te parece?.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: