Por buen rato, olvídese del petróleo barato

A partir de 1999, el precio del petróleo crudo ha ido subiendo de manera marcada y clara. En diciembre de 1998, el precio promedio del West Texas Intermediate llegó a estar en $11.35 el barril. A partir de allí, no ha parado de subir. En septiembre de 2005 el precio promedio de esta misma variedad estuvo en $65.59, y llegó a sobrepasar los $70 por pocos días. Lo hemos estado viendo en el precio de la gasolina, que el año pasado 2005 llegó a estar en casi $4 el galón de 95 octanos, en su punto más alto.¿Por qué el alto precio del crudo?

Diversas son las razones, pero básicamente el aumento en el precio del crudo es un aumento tanto del precio nominal como del precio real. Por un lado, el precio nominal ha aumentado porque el dólar ha ido perdiendo poder adquisitivo, de manera más acelerada en los últimos años. Por otro lado, el aumento es también en términos reales, y esto se debe al estrecho margen que existe actualmente entre la capacidad de producción y la demanda de crudo, en todo el mundo.

Por lo que se refiere a la pérdida de poder adquisitivo del dólar, es un tema que he tratado en artículos anteriores y que, aunque sigue siendo importante, por razones de espacio voy a dejar para otra ocasión. Me concentraré aquí en analizar los principales factores que inciden en que el precio del crudo esté aumentando en términos reales.

Ciclos de inversión

Sin entrar al detalle del por qué se da el fenómeno, ocurre en los mercados de capitales que los sectores de la economía pasan por ciclos. Durante los años de las décadas de 1980 y 1990, estaba de moda los fondos mutuos, el sector financiero, el sector de bienes raíces, los mercados emergentes. Pero los mercados de commodities fueron los patitos feos durante todos estos años. La inversión financiera en tales sectores, durante tales años, decreció sustancialmente. Esto incluye los mercados de energía, entre los cuales está, por supuesto, todo lo relacionado con exploración y explotación de petróleo. Y también la industria de la refinación y el transporte de productos refinados.

Consecuencia de esto ha sido que durante aproximadamente dos décadas ha sido muy poco lo que las empresas en este sector han podido invertir en exploración, o en desarrollo de tecnologías para el mejoramiento del grado de recuperación de crudo de pozos existentes. Como los rendimientos en el sector eran muy reducidos, la gente prefirió invertir en lo que estaba de moda, “caliente”, en los mercados financieros.

En suma, la capacidad de producción de crudo no ha crecido tan rápido como la demanda. Era cuestión de tiempo que llegásemos al punto en que el margen de ajuste inmediato en las fluctuaciones de la demanda mundial se redujese a su mínima expresión, situación en la que estamos hoy día.

Escaso margen de maniobra

En una situación como la actual, en que la demanda está casi al mismo nivel que la capacidad de producción (aproximadamente 82 millones de barriles por día), cualquier interrupción en la cadena de producción-distribución que va desde que el crudo es sacado a la superficie hasta que llega al consumidor final en forma de producto refinado, tendrá como resultado una demanda insatisfecha y un aumento, naturalmente, en los precios de tales productos.

¿Qué cosas pueden salir mal? Considere lo siguiente: el crudo primero tiene que ser sacado de los depósitos bajo la superficie de la Tierra. De allí, transportado a las refinerías. Y de las refinerías, transportado a los centros de distribución, y de éstos a los consumidores finales.

Respecto de la etapa que va desde que el crudo es extraído hasta que es llevado a las refinerías, tenga en cuenta que el 54% del crudo es producido en países del Tercer Mundo, muchos de los cuales tienen situaciones políticas de potencial inestabilidad. Venezuela, Irán, por citar algunos ejemplos conspicuos, son países con una participación importante en el mercado mundial de crudo, que no se caracterizan precisamente por tener un largo historial de estabilidad política. Un golpe de estado, un atentado terrorista, un levantamiento popular, una huelga general, son eventos que pueden ocurrir en cualquier momento en alguno de estos países e interrumpir por períodos de días o hasta semanas, el flujo normal de petróleo crudo. Y ojo, esta proporción no puede sino aumentar en el futuro, puesto que las fuentes del Atlántico Norte han estado declinando en su capacidad de producción (ya alcanzaron su punto máximo hace algunos años, y han comenzado a descender en cuanto a capacidad diaria de producción).

Además, el 25% del crudo del mundo proviene del Medio Oriente, un área particularmente propensa a tensiones políticas internacionales, y como ha ocurrido repetidas veces durante las últimas décadas, hasta de tensiones militares.

Por el lado de la refinación, gran parte de ésta se produce en áreas particularmente propensas a desastres naturales. El Golfo de México y la Costa Este de los Estados Unidos constituye la región más importante de refinerías para el mercado norteamericano (Canadá, Estados Unidos y México), mercado que constituye aproximadamente el 25% del consumo mundial de petróleo, y como hemos visto durante el 2005, los huracanes pueden dejar fuera de operación por períodos considerables (semanas o hasta meses) refinerías importantes.

Peak Oil

Durante la vida útil de un pozo petrolífero, no es que la producción diaria se mantiene constante, ni nada parecido. Usualmente la capacidad de producción, si es graficada, tomará la forma de una campana bien pronunciada. Al inicio la capacidad será reducida, para ir aumentando paulatinamente hasta alcanzar su punto de máxima capacidad diaria, y luego comienza a descender. Todo esto, por razón de las particularidades de la mecánica que permite extraer el petróleo de los confines del subsuelo.

En 1956 un geofísico norteamericano de nombre M. King Hubbert formuló un modelo para calcular la fecha aproximada en que los Estados Unidos alcanzaría su pico de capacidad de producción, y también el pico de producción mundial, de crudo. Respecto del pico de Estados Unidos, predijo que éste se daría entre 1965 y 1970. De hecho, ocurrió en 1971 y desde entonces la producción diaria de los Estados Unidos ha ido descendiendo continuamente.

Según el modelo de Hubbert, el pico mundial tendría lugar alrededor del año 2000. Esto no ha ocurrido aún, sin embargo, algunos expertos aducen que ello se debe a que la demanda proyectada de crudo se redujo sustancialmente durante la crisis del petróleo de la década de 1970, y que ello atrasó la llegada del pico mundial.

El modelo de Hubbert tiene sus críticos y escépticos. Sin embargo, algo que no está en discusión es que la producción de crudo en algún momento llegará a su pico, dado que estamos hablando de un recurso no renovable, de existencia finita. Si resultase cierto que el mundo está cerca de llegar al punto de máxima capacidad de producción, las consecuencias serían de tal magnitud que alterarían completamente la forma en usamos energía, lo que a su vez afecta todas las facetas del estilo de vida al que estamos acostumbrados.

Conclusión

Si hasta ahora ha estado usted pensando que el alto precio del combustible que utiliza usted en su auto se debe a problemas meramente coyunturales, que serán superados a corto plazo, le recomiendo que reconsidere dicha convicción. Fuera de las fluctuaciones normales en todo mercado de commodities, que pueden hacer que a corto plazo los precios bajen, la tendencia al alza se mantendrá por varios años.

La infraestructura que se requiere construir para recuperar el tiempo perdido en cuanto a inversión de capital, para producción de crudo y refinación, tomará años en arrojar resultados visibles. La cosa no es tan sencilla como apretar un botón. Desde que se inician las prospecciones para encontrar nuevas fuentes de crudo; mientras se evalúa el potencial de un nuevo yacimiento encontrado; mientras se calcula el retorno financiero sobre la inversión, para que las compañías tomen la decisión sobre si vale la pena, desde el punto de vista económico, iniciar la explotación del yacimiento en cuestión; luego de eso, mientras dura la fabricación de la maquinaria, la construcción de la infraestructura y la puesta en marcha de ésta para comenzar a extraer el crudo. Todo esto toma años. Y construir una nueva refinería no es muy distinto. También toma años.

La estrechez de margen entre la capacidad de producción y de refinación de crudo, por un lado, y de la demanda mundial (en crecimiento), por el otro, se mantendrá al menos por varios años. Mientras tanto, acuérdese de la Ley de Murphy, y verá que las probabilidades de que los precios de la gasolina y el diesel en la estación vuelvan a estar a los niveles a que estábamos acostumbrados hasta hace unos años, son realmente nulas.

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