Feminismo y cuotas de acción afirmativa

Zapatero anuncia que irá adelante con el plan de pasar una ley que obligue a todos los partidos políticos en España a postular al menos un 40% de mujeres a los cargos de elección popular. La ley también haría obligatorio para las empresas privadas a nombrar al menos un 40% de mujeres en las juntas directivas corporativas. Lo justifica diciendo que la sociedad no puede prosperar si se ignora el talento de la mitad de la población.Si la norma es buena, ¿por qué limtarlo al 40%? ¿Por qué no hacerlo exactamente 50-50? La medida se basa en la idea de que toda empresa, partido político, o cualquier organización, debe tener en su personal o membresía una representación aproximada al menos de lo que es la sociedad ampliada. Si hay un 50% (aproximado) de mujeres en la sociedad, entonces cualquier empresa u organización donde las mujeres constituyan menos de ese porcentaje implica que hay una discriminación contra la mujer.

Pero la premisa está completamente equivocada. La idea de la igualdad entre la mujer y el varón es algo que requiere aclaración. La mujer y el varón son iguales en el plano moral, en el sentido que uno es tan importante como el otro para la supervivencia y prosperidad de toda sociedad. Pero eso no quiere decir que ambos son exactamente iguales en todo y que necesariamente tienen que dedicarse a las mismas cosas. Creer lo contrario es absurdo.

Hace poco leí sobre una preocupación que tienen en Inglaterra algunas personas de movimientos feministas, por el hecho que en la carrera de programación de juegos de computadora la representación femenina es particularmente pobre. ¿Lo ve usted? ¿Y qué tal si la razón es simplemente que a las mujeres en general no les interesa la programación de juegos de vídeo? ¿Por qué asumir inmediatamente que se trata de la existencia de discriminación? Pretender que a las mujeres les gusten las mismas carreras que a los varones en todo caso y por igual, es absurdo.

Hay actividades en las que siempre encontraremos una desproporción de participantes de un sexo o del otro. Por ejemplo, en la niñez las chicas se inclinan más por actividades como ballet, modelaje, en tanto que los varones quieren jugar al fútbol, karate, y similares. Estas diferencias no son impuestas por nadie, como han entendido los bienpensantes feministas. Estas diferencias de gusto se deben a que varones y mujeres son distintos.

Volviendo a las preferencias profesionales, son muchas las mujeres profesionales que dan gran importancia a dedicarle tiempo a la crianza de sus hijos. Muchas mujeres deciden voluntariamente dejar de trabajar por unos años, mientras sus hijos están muy pequeños. Ello, por supuesto, si hay otra fuente de ingreso en la familia, que lógicamente es el esposo. El instinto materno es algo que no tiene nada que ver con “imposiciones culturales”. Es algo completamente natural y saludable.

Incluso cuando los hijos van creciendo, que la mujer decide reincorporarse a un trabajo o actividad económica remunerada, continúa teniendo preferencias distintas que las de un hombre, pues estará menos dispuesta a viajar con frecuencia y/o por períodos considerables. La razón es obvia, pues una madre quiere mantenerse en contacto con sus hijos.

Lo anterior es meramente ejemplar de una realidad más abarcadora: los hombres y las mujeres no son iguales. La igualdad entre varón y mujer ha sido llevada por los bienpensantes a unos extremos absurdos. No tenemos por qué hacer las mismas cosas con el mismo entusiasmo.

Pero hay un elemento más importante respecto de la propuesta de Zapatero. Leyes como la que quiere imponer Zapatero en España lo que hacen es forzar a las personas a contratar a quien no quieren contratar. Las personas son libres de asociarse y contratar con quien quieran, y no se les debe impedir ni imponer con quién contratar. Desde el momento en que una ley obliga a que X porcentaje de empleados en una empresa sean de un sexo determinado, o tengan un particular color de piel, o preferencia sexual, se está violando el fundamental derecho de toda persona a elegir con quién asociarse para el fin que sea. La excusa de que se está haciendo para eliminar la discriminación sexual o de otro tipo, es tan inválida como alegar que se roba a Juan $30 para comprarle una Biblia, que la necesita mucho el pobre porque está descarriado del recto camino.

Toda ley de acción afirmativa, que es así como llaman esta discriminación positiva forzada, por constituir uso de la fuerza para imponer una visión moralista como la del feminismo, es inmoral.

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One Comment on “Feminismo y cuotas de acción afirmativa”


  1. Hay otro problema importante,que ha
    quedado muy claro en EU:los supuestos beneficiarios de las cuotas desarrollan con frecuencia una gran inseguridad porque nunca saben si están ahí por méritos propios.Por otro lado,los que son más capaces pero han sido postergados porque no pertenecen al grupo protegido se resienten.Así
    que nadie gana y todos pierden.
    Cuando trabajaba en el Chase me tocó conocer un caso de una mujer negra,obviamente incompetente,que llegó a un puesto bastante alto en NY debido a la AA.


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