El clamor por un techo “digno”

Leo en Libertad Digital que en España el fin de semana un grupo de jóvenes cerraron calles para protestar por el "derecho a una vivienda digna". Pregunto varias cosas:

1. Como todo derecho implica la facultad de ejercerlo y exigirlo ante alguien, ¿quién es el obligado aquí a proveer esa vivienda digna? ¿El Estado? Bueno, el Estado no crea riqueza con la que construir casas, así que si es el Estado eso se traduce en los contribuyentes. Pero, ¿y los contribuyentes a quién le exigirían su propia vivienda digna? Es decir, si todos tenemos derecho a exigir al prójimo que nos costee una vivienda digna, entonces todos yo expropio a mi vecino lo que yo necesito para mi vivienda digna, y él me expropia a mí lo que él necesita para la suya. ¿No es así?

2. ¿Qué carajo es una vivienda digna? ¿Es una casa o un apartamento? ¿De cuántos metros cuadrados? ¿Qué debe incluir para ser considerada digna? ¿El padre de familia con 55 años tendrá el mismo criterio de "digna" que el estudiante soltero? ¿En caso de duda, quién arbitra si una vivienda determinada es digna o no es digna, el destinatario o el proveedor involuntario (los contribuyentes), o los burócratas?

3. Como todo derecho implica una contraprestación de parte de su titular, ¿cuál es la contraprestación a la que se obliga el titular de este nuevo "derecho a la vivienda digna"?

En mi casa me enseñaron que en la vida lo que yo quería me lo tenía que ganar yo mismo. Aprendí desde temprano que si quería una bicicleta tenía que ver cómo hacía para obtener los recursos para comprarme yo mismo mi bicicleta. Aunque no soy religioso, comulgo completamente con el dictamen que aparecen en el Génesis: "Comerás con el sudor de tu frente." Pero el socialismo pone de moda la idea, subyacente a este clamor de estos jóvenes españoles, de que en realidad sale mejor poner a otros a sudar para que me provean el pan. Y lo ponen tan de moda que la gente se llega a creer esto completamente, y por eso lo exigen sin sombra de remordimiento.

Como lo dijo Ortega y Gasset: "[…] Así se explica y define el absurdo estado de ánimo que esas masas revelan: no les preocupa más que su bienestar, y, al mismo tiempo, son insolidarias de las causas de ese bienestar. Como no ven en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos, que sólo con grandes esfuerzos y cautelas se pueden sostener, creen que su papel se reduce a exigirlos perentoriamente, cual si fuesen derechos nativos. En los motines que la escasez provoca suelen las masas populares buscar pan, y el medio que emplean suele ser destruir las panaderías. Esto puede servir como símbolo del comportamiento que, en más vastas y sutiles proporciones, usan las masas actuales frente a la civilización que las nutre."

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One Comment on “El clamor por un techo “digno””


  1. Estoy seguro que los protestantes no se quejan de lo que deberían quejarse.En España el precio de las viviendas está por las nubes porque los Ayuntamientoe restringen injustificadamente la cantidad de suelo urbanizable.El asunto podría resolverse con facilidad.


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