¿Recuerdas lo que te decía sobre por qué no vemos un “Código Da Vinci” musulmán?

Pues aquí hay otro que ha visto y señalado lo mismo que yo.

Resumo:

Finalmente Hollywood hace una película sobre una religión barbárica que oprime a las mujeres y envía fanáticos a asesinar a los infieles. Sí, ya se lo merecían, esos, er, católicos. Ya nos han aterrorizado por demasiado tiempo.”
¿Por qué nadie ha hecho una película que ataque al Islam de la manera en que el Código Da Vinci lo hace con el Cristianismo?
He aquí algunas pistas. En 1988 el novelista Salman Rushdie publicó los Versos Satánicos, que -tal como el Código Da Vinci hace con la Biblia- cuestiona cómo el Corán tomó su forma, y sugiere que éste, también, aplastó la adoración de deidades femeninas.
Y entonces el Ayatollah de Irán emitió una fatwa contra Rushdie, ofreciendo una recompensa multimillonaria para quien lo asesinara, y en el lapso de 5 años Rushdie supo del asesinato de su traductor al japonés, el apuñalamiento de su traductor al italiano, y de atentados con arma de fuego contra su publicante noruego.
No sé si el director de cine holandés Theo Van Gogh olvidó esa lección, o si la aprendió demasiado bien, pero posteriormente produjo un documental de 10 minutos en que mostraba mujeres semidesnudas en cuyas pieles estaban escritos versos coránicos que insultan y degradan a las mujeres.
Hace 2 años, un espectador musulmán le dio el review más crítico que se le podía dar: le cortó la garganta y le dejó una nota de protesta asegurada a su cuerpo con un cuchillo de cacería clavado en él.
Otras muestras de arte “malo” han sido objeto de críticas similares de parte de islamistas activistas. Las enormes estatuas budistas que fueron dinamitadas en el Afganistán controlado por los talibanes. Un fresco en una iglesia en Boloña, que muestra a Mahoma en el Infierno, ha sido el blanco de un planeado (pero, al menos aún, no ejecutado) atentado con bombas por Al-Qaeda.
Y sólo por si acaso nuestros artistas no han entendido la fatwa, multitudes musulmanas este año se han manifestado en forma tan violenta contra las viñetas danesas sobre Mahoma, que 140 personas murieron y 2 embajadas danesas fueron incendiadas.
Esa es la clase de protestas que Hollywood respeta y que tienen con temor y a los periódicos en todo el mundo.
Por supuesto, Hollywood nunca ha necesitado excusas para atacarnos a nosotros en lugar de a las tiranías, pero a partir del 11 de septiembre lo ha venido haciendo con más énfasis. Fue aproximadamente para esa fecha que los productores de The Sum of All Fears (La Suma de Todos los Miedos) fueron los primeros en declarar que mostrar a los extremistas musulmanes como el tipo de gente dispuesta a asesinarnos era haram, un pecado contra los negocios seguros. Esa película se basó en la novela de Tom Clancy, en la que unos extremistas islámicos, apoyados por comunistas de Alemania del Este, se hacen clandestinamente de una bomba nuclear y logran traficarla a los Estados Unidos, donde la hacen estallar en un estadio deportivo lleno de gente, mostrando así una amenaza muy, muy real.
Pero cuando el Consejo de Relaciones Islámico-Americanas demandó que fuese bueno con los musulmanes, el director cambió a los malos y los reemplazó con unos nazis y un blanco sudafricano, a la vez que comentó: “no tengo intenciones de mostrar una imagen negativa de los musulmanes.”
Desde entonces, Hollywood ha buscado a sus villanos en cualquier dirección, excepto en el Este, precisamente aquélla de donde la mayoría de los terroristas vienen en el mundo real.
Viendo las más recientes películas, The Constant Gardener (El jardinero fiel) retrata a nuestras compañías farmacéuticas como asesinos racistas. Kingdom of Heaven (Cruzada) pone a los cruzados como los verdaderos malos. Munich critica a Israel por devolver el golpe. Syriana culpa a los malvados empresarios del petróleo americanos por corromper a un inofensivo tirano árabe. Fahrenheit 9/11 hace que el Irak de Saddam parezca un paraíso, en tanto que pinta a George Bush como un agente del Infierno.
Incluso enemigos del pasado de nosotros los malvados capitalistas son redimidos. Good Night and Good Luck (Buenas Noches y Buena Suerte) critica a aquellos encargados de perseguir a espías comunistas en los EUA. El remake de 2004 de The Manchurian Candidate (El Mensajero del Miedo) reemplaza al antiguo villano -un agente de la China comunista- por uno proveniente de una compañía americana.
Tantos villanos, todos norteamericanos, cristianos y judíos. Ni un solo musulmán entre ellos. Eso mantiene a los actores en seguridad, supongo. ¿Cuándo fue la última vez que vio usted a un judío o un cristiano dar una crítica cinematográfica con una ametralladora?
Pero hay más que mera cobardía en todo esto. El film de este año, V for Vendetta (V de Venganza), está lleno de odio hacia las instituciones que nos permiten ser libres, como si sólo el totalitarismo fuese puro.
Inventa un estado-policía en el Reino Unido en el año 2020 que -respaldado por un Arzobispo anglicano pederasta- declara la guerra a todos los homosexuales y musulmanes, y que es tan malvado que es capaz de envenenar las provisiones de agua potable para matar a 80,000 personas y echar la culpa a unos musulmanes con el único fin de justifiarse en aprobar nuevas leyes más fuertes.
¿Entiendes el mensaje? Algunos de la Izquierda han sugerido que la CIA plantó los hechos del 11 de septiembre también, para justificar la guerra contra Irak. El clímax del filme es la demolición con explosivos, del edificio del Parlamento británico. Una escena, dicho sea de paso, que fue filmada con la entera colaboración de las autoridades inglesas, que acordaron cerrar las calles aledañas para facilitar la filmación.
¿Acaso no tenemos sentido de autopreservación? Quizás no. Sólo mira cuántos aplauden el ataque del Código Da Vinci al Cristianismo.
¿Es el Cristianismo un complot contra las mujeres, como lo pinta el filme? ¿Celebraban los paganos a la mujer hasta que fueron destruidos por los misóginos padres de la Iglesia?
Nuevamente Hollywood ataca aquello que nos ha permitido ser libres. Como lo ha dicho el sociólogo Rodney Stark en su celebrado libro The Rise of Christianity (El surgimiento del Cristianismo), “El Cristianismo apelaba particularmente a las mujeres paganas”, porque “dentro de la subcultura cristiana la mujer gozaba de un status mucho más alto que el que tenían en el mundo pagano grecorromano.”
Los cristianos rechazaban la poligamia, el divorcio, la infidelidad, el incesto y el infanticidio, dando así a la mujer más poder y dignidad de la que jamás recibieron de la Roma pagana.
Es cierto que ahora tenemos una película sobre los hechos del 11 de septiembre de 2001. Se llama United 93 y trata sobre el avión pirateado que fue tirado en picada por sus heroicos pasajeros. Pero como dijo Khalid Abdalla, quien actuó como uno de los piratas, el director trató de no hacer ver a los piratas como demasiado malvados, porque “no quería que fuese un filme sobre esteroetipos.”

¡Por supuesto que no! ¿Terroristas islámicos asesinando gente inocente en nombre de una ideología demencial? Ese es un estereotipo que vemos demasiado en la vida real, así que ¿para qué mostrarlo en los filmes también?

Mejor veamos una película que nos muestre, por ejemplo, cómo la Iglesia Católica detesta a las mujeres y protege a los pervertidos. O cómo nuestros políticos son unos completos corruptos [JRM: bueno, el poder corrompe, de ello no hay duda] en tanto que los alemanes son todos unos nazis y los empresarios son basura.

Y al final usted puede declarar: he visto la película y los malvados somos nosotros.

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