¿Y esto no es discriminación?

El Queen Mary 2, un crucero de fama mundial, ha sido fletado para realizar un viaje estrictamente apto para homosexuales. ¿Esto no es discriminación? ¿Esto no es algo infame contra los heterosexuales?
Por supuesto que no. El Queen Mary 2 es propiedad privada. Los que han fletado el buque, son dueños del dinero con el que lo han fletado. Se trata de una transacción voluntaria entre dos partes libres, sin coerción de ninguno hacia otro ni de un tercero hacia una de las partes. Ambas partes entienden perfectamente los términos de la transacción y como personas libres de disponer de su propiedad como les parezca, han decidido seguir adelante con la transacción.

El acuerdo no viola derechos de ningún tercero. No es un acuerdo para acabar con la vida de un tercero inocente, ni para expoliarle su propiedad. Si algún heterosexual se siente triste por no poder ir en ese peculiar viaje, no tiene derecho a reclamar absolutamente nada, pues nadie puede imponer a otro preferencias de asociación. Si Juan y Pedro, pareja homosexual, no quieren aceptar en su fiesta privada a nadie heterosexual, nadie tiene derecho a exigir que se le acepte. Los dueños de la fiesta son libres de establecer los criterios que quieran para la admisión a su club.

Pero entonces, ¿por qué sí se arma todo un alboroto cuando un club de heterosexuales decide no admitir a homosexuales? ¿Por qué sí se arma todo un escándalo si un club de hombres decide no admitir a damas? La respuesta es sencilla: porque en realidad todo el movimiento de acción afirmativa no es más que asociación forzada, pero sólo se fuerza aquélla que los grupos con poder deciden imponer.

El derecho de libre asociación implica que usted puede decidir si se asocia o no se asocia con una persona en particular. Nadie lo puede obligar a pasar tiempo junto a alguien con quien no quiere usted estar. Cualquier norma que lo fuerce a usted a compartir algo de su tiempo con quien no quiere, es inmoral, pues es asociación forzada. La acción afirmativa es la negación total del derecho de asociación. Una vez que uno deja de tener el derecho de elegir con quién se asocia y con quién no se asocia, ha perdido una parte fundamental de su libertad.

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2 Comments on “¿Y esto no es discriminación?”


  1. Lo último que he leído es que un tribunal en EU dictaminó que era ilegal negarle el cargo de instructor de jóvenes de una asociación cristiana a un ateo.

  2. DLP Says:

    Sobre el tema gay:

    Para mí si es una fiesta privada cada uno elige los invitados. El criterio puede ser “alumnos de la escuela tal”. En un tour o en un local abierto al público no le deberían poder negar el ingreso a nadie por esa condición.

    En Argentina a los clubes (o como los llaman aquí “boliches”) gay va gente heterosexual.

    Sobre lo de la religión:

    Yo no soy cristiano pero entiendo que una asociación cristiana quiera que sus instructores transmitan sus ideas. Depende qué enseñe. Si es entrenador de un deporte o profesor de matemática da lo mismo qué religión profesa, pero si es un catequista es otra cosa.


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