Lecciones del Mundial III

Globalización es la clave del éxito del fútbol y de este evento realizado cada cuatro años. Como indica Martin Simonetta de la Fundación Atlas (Argentina):

“· 28 de los países que participan en la Copa Mundial 2006 cuentan con jugadores que actúan en ligas del exterior. En 17 de estos países más de la mitad de su equipo juega en el exterior, y en 7 más del 80 por ciento. Así, por ejemplo: el 100% de los jugadores de Costa de Marfil, el 91% de lo de Brasil y Republica Checa, el 87% de los de Argentina y Australia y el 83% en el caso de Croacia y de Ghana, actúan en equipos del exterior, especialmente de Alemania, España, Inglaterra e Italia.
· 19 países de los 32 que iniciaron la competencia cuentan con jugadores cuyo país de origen es diferente al que representan. Baste con mencionar como ejemplo al argentino Mariano Pernía en España, al polaco Miroslav Klose en Alemania o al brasileño Zinha en México. Estos son apenas 3 casos de los 36 jugadores que juegan para selecciones que no son de sus países originarios.
· 16 selecciones de las 32 que juegan el mundial cuentan con técnicos extranjeros, tal es el caso del brasileño Zico en Japón, el argentino Lavolpe en México o el sueco Sven Goran Ericsson en Inglaterra.

Esta situación tiene que ver con la ausencia de mayores restricciones a la libre circulación de jugadores de fútbol a nivel global, ni nivel de clubes ni de selecciones nacionales. Los cupos para extranjeros existentes en algunos países europeos, no han impedido una alta tasa de internacionalización (jugadores en ligas extranjeras / total de jugadores seleccionados) de los equipos mundialistas. Asimismo, nos indica que en la mayor parte de los países los jugadores que se desempeñan en ligas del exterior alcanzan un nivel futbolístico superior (motivo por el que son seleccionados) en las plazas más competitivas del planeta.

Imaginemos por un momento qué sucedería con el nivel futbolístico de Argentina, Brasil, Costa de Marfil o Ghana si –como proponen algunos economistas- sus jugadores tuvieran restricciones para ser “exportados” al mercado europeo. Decididamente si fútbol, ahora internacional, fuera de cabotaje caerían fuertemente los incentivos para los jugadores de los países menos desarrollados y los europeos se verían subsidiados por una menor competencia, tal como sucede en el sector agrícola. El negocio futbolístico y el valor que crea, se vería seriamente lesionado.”

El excelente nivel técnico de que goza la Copa del Mundo, sólo es posible gracias a esa globalización que tiene el fútbol, y la práctica ausencia de restricciones que existen para la contratación de extranjeros en clubes de fútbol. ¿Por qué no hay esas restricciones? Sencillo, porque todos los fanáticos quieren el mejor fútbol posible. Los fanáticos del Real Madrid quieren ver a su equipo ganando. No les interesa el color del pasaporte de su centrocampista David Beckham (inglés), ni de sus delanteros Ronaldo y Robinho (brasileños), ni de su defensa Roberto Carlos (brasileño). Les interesa ver el mejor fútbol y que su equipo tenga éxito. Y entienden claramente que eso requiere a los mejores jugadores, a los mejores técnicos, a los mejores entrenadores físicos, etc.
¿Por qué, siendo esto tan evidente para el fútbol, será tan difícil de aceptar para todo lo demás?

Vea también la Primera Parte y la Segunda Parte de esta serie.

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