El Papa y la ingenuidad occidental sobre el conflicto en Medio Oriente

No entiendo, verdaderamente. La Santa Sede condena los ataques de Hezbollah a Israel, ataques terroristas evidentemente apadrinados por el gobierno de Líbano (y Siria e Irán). Pero dice que condena “tanto los ataques terroristas de un lado como las represalias militares del otro”, y que el derecho de Israel a la autodefensa no lo exime del acatamiento de las normas de derecho internacional, en particular en lo que atañe a la protección de las poblaciones civiles.

Veamos:

1. Hezbollah es un movimiento reconocido en el propio Líbano, es decir, no se trata de unos insurgentes clandestinos ni nada parecido, sino de un movimiento que cuenta con el apoyo de muchísima gente en ese país.

2. Hezbollah viene actuando desde hace años, como el ejército de facto en el sur de Líbano. La política del gobierno libanés ha sido la de tratar a Hezbollah como el encargado de facto de la defensa territorial en el sur.

3. Hezbollah no cumple con las reglas del derecho internacional sobre la guerra. No se identifica claramente con uniforme militar para diferenciarse de la población no combatiente. Al contrario, esconde municiones y equipo bélico en las casas de la población civil. Utiliza infraestructura civil (v.gr. aeropuertos) para sus actividades militares. Similar a HAMAS, usa como escudo a la población civil en Líbano. Y lo hace con el apoyo moral de dicha población.

Siendo Hezbollah y sus acciones reconocidas por el propio gobierno libanés, no puede catalogarse sus ataques a la población civil o al ejército israelí como otra cosa que actos militares de agresión. Cualquiera que pretenda lo contrario, vive en la nebulosa.

Entonces, ¿cómo se pretende que Israel responda a los recientes ataques de Hezbollah a sus poblaciones civiles cerca de la frontera y al acto militar de secuestro de dos soldados de su ejército? Con diplomacia no, de seguro.

El gobierno de Israel ha declarado que considera los ataques de Hezbollah como actos de guerra. Ello implica que los imputa al gobierno libanés. Y así debe ser, porque es lo que obedece a la realidad.

La guerra ideológica sólo puede librarse como guerra total

Cuando una disputa es meramente territorial, o por asuntos puntuales, puede librarse la guerra de acuerdo a los estándares convencionales de atacar sólo objetivos militares y estratégicos. Pero cuando la disputa es ideológica, es sumamente difícil llevar la guerra por esa vía. Es por eso mismo que la II Guerra Mundial fue librada como una guerra total, pues era una lucha ideológica en la que sólo podía ganar uno de los bandos, y había de ganar en forma aplastante.

Aunque el conflicto entre Israel y Líbano tiene una superficie de índole territorial, la realidad evidente es que Israel jamás estará seguro sin importar cuánto territorio ceda a sus vecinos. La realidad que hay que ser ciego para no ver es que todos los países musulmanes que ni siquiera han reconocido (ni piensan hacerlo) el derecho de Israel a la existencia como Estado, no pretenden seriamente estar en paz con Israel jamás. La única paz que esos gobiernos (y sus poblaciones) consideran viable con Israel es la paz de la exterminación de Israel como estado, y de los judíos como gente.

Conclusión

Hezbollah cuenta con el apoyo moral de la población libanesa, en su gran mayoría, para hacer todo lo que hace contra la población civil israelí. Pretender tratar a Hezbollah como distinto del gobierno y el pueblo libanés, es ingenuo y estúpido. No hay manera práctica de atacar a Hezbollah sin afectar a la población civil del sur de Líbano.

Entonces, cuando el Vaticano sale a decir que reconoce el derecho de Israel a la autodefensa pero condena el que, al ejercer su derecho, no proteja a la población civil, debo concluir lamentablemente que su interés por aparecer políticamente correcto en esta ocasión ha nublado su capacidad de ver las cosas. No es realista, y si Israel le hiciera caso (cosa que no hará), sería suicida.

Un último punto: Hezbollah no es meramente un grupo de resistancia nacionalista. Su principal base ideológica consiste en que debe establecerse en el Líbano un gobierno islamista que imponga la Sharia como sistema jurídico, y en ese gobierno serían la suprema autoridad los jurisconsultos. En otras palabras, un sistema gemelo al de Irán.

Repito: no es meramente una disputa territorial ni de “liberación nacional”. Es una lucha ideológica islamista que se niega y continuará negándose a aceptar un Estado no-islámico en cualquier territorio que alguna vez fue conquistado por el Islam. Ante tal situación, la guerra total es inevitable.

El comunicado de prensa del Vaticano dice que el Papa Benedicto XVI está de vacaciones en Los Alpes. Espero de todo corazón que esto haya sido un gol que le metieron sin su autorización, porque me cuesta creer que Ratzinger pueda ser tan ingenuo o tan siquiera tan dispuesto a comprometer la razón en nombre de la corrección política.

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One Comment on “El Papa y la ingenuidad occidental sobre el conflicto en Medio Oriente”

  1. Mab Says:

    El Papa NO es ingenuo.
    Es el precio que paga el Vaticano para no sufrir ataques terroristas.
    Buenísimo el post.
    Saludos.


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